Trabajando con nuestro niño interior

Trabajando con nuestro niño interior
Por Lorena Coyle

Recientemente el tema de trabajar con el niño interior se me aparece por todos lados, en conversaciones, escrito, lo encuentro online, tengo días preguntándome para qué me sirve esta reflexión. Recordemos que, cuando nos preguntamos para qué me sirve tal o cuál situación, es ahí donde encontramos la respuesta.

La mayoría de los sentimientos que experimentamos lo hacemos desde nuestro niño interno, ¿Lo sabías? ¿Cuántas veces has visto una discusión entre adultos, y has pensado que parecen niños pequeños?

Amamos como niños, nos enojamos como niños cuando las cosas no nos salen, reaccionamos como niños ante situaciones de estrés. También nos alegramos como niños por cosas que a otros les parecen simples.

Si esas situaciones han sido procesadas como un niño, de manera positiva para nosotros (todos reaccionamos diferente a los estímulos según nuestra situación), entonces como un adulto reaccionamos de forma positiva también.

Pero hay situaciones que desde niños no han quedado resueltas, en nuestra memoria queda el recuerdo de cómo te sentiste cuando no te invitaron a jugar o no se te incluyó, entonces de adultos seguimos reaccionando de la misma manera cuando no se nos incluye, porque es un sentimiento latente que no ha sido procesado ni superado.

¿Cómo hacemos entonces para sanar al niño interno, para que el adulto también sane?

Aquí hay algunos pasos que puedes seguir, y que yo aplico también en algunos momentos de mi vida:

1. Validar las emociones del niño que vive dentro de ti
La validación de nuestros sentimientos es de suma importancia, cuando constantemente nos dicen qué sentir, qué decir, cómo actuar, aprendemos a suprimir nuestros propios deseos o a pensar que nuestros deseos no son importantes, o no tienen valor. Reconoce y valida lo que sientes, lo que deseas, eso es importante para ti.

2. Comunícate con tu niño interior
Deja que ese niño interno hable a través de ti, que se exprese. Mantén una conversación sincera contigo, quizá sea el momento de mostrarle a tu niño interno todo lo que el adulto ha logrado. Muéstrale que ahora están seguros y a salvo. Las experiencias nos enriquecen y no somos las mismas personas.

3. Integra a tu niño interno a tu nueva vida
Visualiza como integras a ese niño interior a tu vida, en cómo le ayudas a crecer, mostrándole el camino hacia una vida plena sin miedos. A reaccionar con conciencia.

Todos estamos en el camino de crecer y de amarnos, solo recuerda que este proceso debe der ser con compasión. Compasión para ti y para ese niño interno que vive en ti.

Y recuerda que las respuestas las tienes tú, porque el gurú está en ti.

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